viernes 18 de septiembre de 2009

Nunca más

La lluvia cae sobre el páramo. Los regueros de sangre del campo de batalla comienzan a aguarse. Los cadáveres, ahora húmedos, parecen llorar.
Un muchacho busca a su padre entre los muertos. Le han dicho que cayó como un valiente, hacha en mano, luchando hasta el final. Él sabe que su padre era bravo y siempre el primero en avanzar. Sus compañeros de armas dicen que tendrá un lugar de honor en el mundo de los guerreros.

Lo encuentra bajo el cuerpo de otro hombre que viste los colores de los invasores. El hacha de su padre está clavada en el pecho del enemigo. A su padre le han tajado el cuello y parte de una flecha rota sale de su hombro.
El muchacho sonríe.
Arranca al hacha del cuerpo del enemigo, amputa las manos de su padre y las tira lejos del cuerpo. Quiere asegurarse de que, cuando él viaje al otro mundo, jamás vuelva a pegarle.

martes 4 de agosto de 2009

CaperuZita

Cae la noche y el licántropo despierta. No tiene hambre, pero sale de caza.
Aúlla buscando la luna. No la encuentra. Ella está oculta. Se irrita cuando no ve la luna.
El licántropo huele una presa. Sangre fresca.
La presa camina por un sendero. Es una humana. El licántropo la acecha desde la espesura. No tiene hambre. Le gusta matar.
La humana se para. Ha visto unas flores. Toma las flores y las guarda en su cesta. Sonríe y continua caminando.
El licántropo salta y cierra el paso de la humana. Quiere ver el miedo en sus ojos antes de matarla.
La humana deja la cesta en el suelo. Mira al licántropo y no da muestras de temor. El licántropo se acerca a ella, en tensión, despacio. La humana se agacha y saca una flor de la cesta.
El licántropo abre la fauces. La saliva le cae por las comisuras. La humana le tiende la flor. Se la ofrece.
El licántropo ataca.
La humana suelta la flor y saca un revolver de su manga.
Dispara.
El licántropo cae muerto. La bala de plata le ha atravesado el cráneo.
La humana se acerca al cadáver del licántropo.
Sonríe.
Le gusta matar.

viernes 26 de junio de 2009

Fin del Thriller

No seré yo, y menos hoy, quién juzgue la vida del señor Jackson. Hoy es día para lamentar que se ha ido una de las más grandes estrellas de la música.
Thriller fue un hito en la historia de la música. Existe un antes y un después. ¿Quién no estuvo pegado a la tele esperando el estreno del vídeo?

Elvis, Lennon, Jim Morrison, Jimmy Hendrix, Bob Marley, Janis Joplin, Kurt Cobain... estarán esperando al cincuentón Michael Jackson en ése lugar al que deben ir los músicos que mueren demasiado pronto.

lunes 15 de junio de 2009

Viaje a Turquía


Hace poco visitamos Turquía (Capadocia, Konya, Pamukale, Éfeso y Estambul) en un viaje de siete días, de los cuales tres de ellos -los últimos- los pasamos en Estambul.

Mi recomendación para el que vaya a Estambul es que contrate un hotel/hostal en la parte nueva (Barrio de Gálata, Calle independencia...), al otro lado del puente de Gálata. Generalmente ofrecen hoteles en la parte antigua, cerca de las mezquitas, Santa Sofía (espectacular) y el palacio de Topkapi, pero al anochecer hay muchísima más vida en la parte nueva que en la antigua. No cuesta mucho cruzar el puente de Gálata para visitar la parte vieja de Estambul, pasar el día por allí y, al atardecer, regresar a la zona nueva donde encontraremos un montón de restaurantes y cafés que son algo menos turísticos y están repletos de paisanos de la ciudad.
Otra cosa. Con un plano y algo de información recopilada en internet no es necesario contratar excursiones en Estambul. Por ejemplo, para hacer recorrer el Bósforo en ferry, bajas al puerto (muelle 6) y compras un billete por unas 9 liras (4,50 euros). Yo, que soy bastante torpe y me pierdo en un tiesto, no tuve problemas.

El Gran Bazar es espectacular... para verlo. Ni se os ocurra comprar nada. En las calles adyacentes encontraréis cientos de tiendas con precios más baratos. En el Bazar de las Especias se puede comprar té y dulces a un precio moderado. Si queréis vasos y platos típicos, buscad una ferretería (como las de aquí). Las hay en los alrrededores del Gran Bazar y tienen precios sin inflar y no se regatea (porque mira que es pesado regatear, al menos para mí)

La gente es muy amable, en general, y chapurrea el español que da gusto. En el Bazar de las Especias, en uno de los puestos, hay un cartel que reza: "Aquí más bataro que el Carrefour y mejor calidad que el Corte Inglés". Como está, en perfecto castellano.

Estambul es una ciudad ruidosa y llena de color. El tráfico un caos. Eso sí, los taxistas conducen mejor que Fernando Alonso. Y accidentes se ven muy poquitos... algún carro de mano atropellado por un coche, pero sin consecuencias graves. La comida muy buena; el típico Kebab, pescado, arroz, hojas de parra cocinadas, fruta y té, mucho té, entre otras cosas.

Muy recomendable y excelente lugar para los aficionados a la fotografía (sobre todo las calles estrechas de Estambul llenas de comercios y gente)

viernes 5 de junio de 2009

El marrón de Obama

Don Barack Hussein ha dicho lo que muchos, hace mucho tiempo, esperábamos oír:
Que se tienen que reconocer los dos estados, el judío y el palestino.
¡Aleluya!
Valiente ha sido, sin duda, y un poco iluso también.
Doy mis razones, como en el cole:

1. Los que viven del terrorismo no van a permitir que Palestina se convierta en un remanso de paz. No les interesa. Y mucho menos reconocer el estado de Israel. Si les quitan eso se quedarán solicos en sus harenes y no podrán mandar a más chavales a inmolarse mientras ellos se dan la vida padre.

2. Los que manejan la pasta en EEUU se dice que son en su mayoría judíos (yo en esto discrepo, lo manejan los japoneses y dentro de poco los chinos, pero bueno, ese es otro tema) Así que imagino que estarán que trinarán y comenzarán a cerrar grifos.

3. La venta de armas. Un negocio suculento que va bien cuando el mundo está jodido. Y si Obama lo quiere desjoder... vamos que de ser yo Obama me blindaba hasta los calzoncillos.

4. El propio Israel. Porque, claro, reconocer el estado Palestino supone dejar de invadir sus territorios. A ver quién es el guapo que les dice: Hala, majos, a guardar los tanques y a casa.

Confio que el presi de los presis maneje la situación igual que lo hace en sus discursos.
Dios, Alá y Bob Dylan me oigan.

martes 2 de junio de 2009

El voto en blanco

Sólo por la campaña que están haciendo estos politico-personajes, sólo por eso, ya merecen el voto en blanco. Y que conste que el voto en blanco es votar, pero no hacerlo a ningún partido, y no, como dicen algunos, dar el voto al que gane.
El voto es blanco es tan válido como el resto de votos, e incluso más democrático, ya que lo único que haces es ejercer tu derecho a votar. Ni más, ni menos. Casi nada, vamos.
Vendrán los de siempre a pedirnos el voto útil (que es cosa de dos, como el tango) Otros dirán que es mejor votar minorías (sobre todo a ésas minorías que son más que algunas mayorías) Y alguno dirá que no votes, que no merece la pena eso que se llama Europa.
Pues a mí me llama el voto en blanco, fíjate tú. Nunca lo he ejercido, pero estoy pensado en afiliarme.
A no ser, claro, que me lleven gratis en avión y/o Audi, me regalen trajes buenos y caros o me pongan un buen sueldo por no asistir a mi trabajo (llámese Congreso de los Diputados) Entonces no votaré en blanco. Suena a corrupción ¿verdad?, pues sí, lo es.

Soy un corrupto que no tiene a nadie que le corrompa y que, "pá" joder, seguramente votará en blanco en éstas próximas elecciones europeas.
Europa somos todos... bueno, éste año un poquito más del Barça.

lunes 25 de mayo de 2009

Por la lectura (escrito de José Luis Sampedro)

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos... Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.


Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.


Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.

b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

J.L. Sampedro